"Me siento perdido muchas veces y estoy confundido acerca de todo. Recientemente me dí cuenta de que veo cosas que otros no notan. Parece estúpido, pero ¿ves a la mujer que está allí sentada comiendo? Hay algo triste en ella. Mira cómo corta la carne. Y la forma con que toma los alimentos con un tenedor y se los lleva a la boca. La forma en que mastica. Las cosas parecen normales, todos los días. Pero la miro y lloro todas mis lágrimas para ella. Veo algún tipo de soledad." Johnny Deep.
Me parece que me estaba mirando a mí.
✝ El sinsabor de nuestro fracaso ✝
martes, 6 de agosto de 2013
Conde.
Bien. Perdón. Soy muy obsesionada (perdón, por ahí les suene aburrida, aunque no lo soy, les juro!). Pero estoy enamorada de manera ficticia de un hombre que quizás existió o quizás no. Esto pasa muy seguido y no hablo de mí. Hablo de la cantidad de chicas que se enamoraron del Romeo vampiro Edward Cullen, o del mago tan valiente Harry Potter (YO) o de los sex symbols nuevos de One Direction (Por Dios, Harry está muy fuerte). No las/los culpo. Yo también los adoro.
Bueno, yo soy una loca de las películas de época antigua, y ojo, porque en realidad no vi muchas, pero las que vi me encantaron: Anna Karenina, Pride and Prejudice, María Antonieta, La Duquesa, entre otras que no recuerdo el nombre.
Si les explico el por qué, se debe a la ropa principalmente (esos vestidos gigantes me vuelven loca, nada que ver con la moda de ahora de que menos es más), los modales: los caballeros que le dan besos en las manos como gesto de saludo a las damas, la inclinación de la cabeza, etc; los bailes: esos vals me vuelven loca, me dan ganas de bailar inmediatamente música clásica; los peinados: tan bellamente recogidos con pequeños detalles que quedan muy muy bonitos, y por supuesto, la decoración, las grandes casas, espaciosas, tan delicadas, artísticas.
Le puse de nombre Conde Vronsky a esta entrada porque, como dije antes, fue el personaje que más captó mi atención mientras miraba a Anna. Esa forma de caminar, con los brazos atrás, la cabeza alta, y los ojos turquesas perturbados, enamorados cuando tienen a Anna justo al frente de ellos. Me encanta. ¿Cuántas veces hemos deseado que nos miraran de esa forma? Aparte de que es un hombre muy apuesto (sacando por supuesto lo lindo que es el actor en persona). Imaginate estar rodeada de hombres así, con esa porte tan caballerosa. Perdón, yo no soy fan de los hombres malos (aunque millones de veces me enamoré de idiotas).
Imaginate con un gran vestido de seda de color azul marino, perlas reales en el cuello, en las muñecas. Y recapitulemos una escena de la película (si no la viste, bueno, perdón).
Entras al salón donde la princesa Betsy te espera con las otras princesas, amigas de ella para dar una gran sorpresa (pero a vos obvio, sólo te interesa verlo a él, al Conde). Entras, sin marido. La gente te ve y se inclina: sos una mujer muy respetada por la sociedad de Moscú, tanto por tu belleza como por tu inteligencia . La princesa Betsy se acerca a vos bailando y te dice que él ya no está, que se había ido y entonces, la cortina roja espléndida se abre al igual que el techo y una lluvia de colores se esparce sobre la noche. Te inclinas, y probablemente arrepentida, dolida porque no lo ibas a poder ver más.
Entonces, un hombre con pelo enrulado rubio y ojos turquesas, y un traje blanco de militar exquisito, para el coche y decide volver.
Escuchás una voz seductora y grave: ¿Querés un helado?
Te das vuelta, un poquito sorprendida.
- Los helados están siendo servidos.
Se miran unos segundos.
- Prefiero probar un cigarrillo.
El Conde saca de su cigarrera un pequeño cilindro lleno de hierba y lo enciende sobre tu boca. Aspiras y te atragantas. Sentís que una mano suave y firme desciende desde tu hombro hasta tu muñeca, tocando esas suaves perlas, estremeciéndote la piel.
- Coraje.- dice él, fumador experto.
- Probaré otro cigarrillo algún día.
- ¿Cuándo? ¿Dónde?
- Cuando creía que tus modales habían mejorado desde Moscú, no es así. Te comportaste mal. Muy mal.
- ¿Quién es la responsable de eso?- te sonríe secretamente, a centímetros de vos.
Bien. Una fantasía. Ahora volvamos a la realidad. Entras una fiesta, llegas tarde porque el policía de la entrada dice que sos menor de edad, pero igual te lo chamuyas un poco y logras pasar. Tenes el topsito hipster de cuero y un short de jean vintage, con terribles tacos en los pies. Tus amigas están en la barra, tomando con los demás chicos de tu grupo de pares. Buscas entre la multitud. No está, te decepcionas, pero no borras esas ganas de adrenalina que tenes adentro: Es viernes, en una fiesta, en el fondo sabías que iba a ir.
Cinco minutos después de que tus amigas te cuentan que el pibe que estaba poniendo la música era algo mucho más que lindo, por la puerta entra esa persona. Ese chico que te vuelve loca desde hace muchos años, o desde hace muchos viernes que lo ves y querés hablarle, enganchártelo.
Está ahí, fachero como siempre, haciendo click en su celular. Con una musculosa vans, un pantalón rosita claro, zapatillas y hasta te imaginabas el olor de su perfume.
Lo miras disimuladamente, con un vaso de vodka y jugo tang en la mano, tomado de a sorbos chicos. Te das vuelta, no vas a tener oportunidad.
- ¿Querés bailar?- era una voz desconocida pero que querías escuchar hace mucho tiempo. Sonreís.
- Primero quiero hablar, después bailamos, si se da. Y si no se.- paras y agregas. El chico era muy lindo. No le estabas errando, se apoyó contra la barra y te miró fijo.
- Y si no, seguimos hablando.- contestó él, también riendo.
¿Ven? ¿Ven que lo que cambia es la moral pero no las sensaciones en sí? Para mí lo mismo que siento ahora puede haber sido exactamente lo mismo que muchas otras damas, princesas, duquesas, baronesas, sintieron en cualquier otro tiempo. No cambia nada. Cambia la forma de hacer las cosas.
¿Cuál te gusta más, la fantasía o la realidad?
A mi, no sé. La fantasía.
Bueno, yo soy una loca de las películas de época antigua, y ojo, porque en realidad no vi muchas, pero las que vi me encantaron: Anna Karenina, Pride and Prejudice, María Antonieta, La Duquesa, entre otras que no recuerdo el nombre.
Si les explico el por qué, se debe a la ropa principalmente (esos vestidos gigantes me vuelven loca, nada que ver con la moda de ahora de que menos es más), los modales: los caballeros que le dan besos en las manos como gesto de saludo a las damas, la inclinación de la cabeza, etc; los bailes: esos vals me vuelven loca, me dan ganas de bailar inmediatamente música clásica; los peinados: tan bellamente recogidos con pequeños detalles que quedan muy muy bonitos, y por supuesto, la decoración, las grandes casas, espaciosas, tan delicadas, artísticas.
Le puse de nombre Conde Vronsky a esta entrada porque, como dije antes, fue el personaje que más captó mi atención mientras miraba a Anna. Esa forma de caminar, con los brazos atrás, la cabeza alta, y los ojos turquesas perturbados, enamorados cuando tienen a Anna justo al frente de ellos. Me encanta. ¿Cuántas veces hemos deseado que nos miraran de esa forma? Aparte de que es un hombre muy apuesto (sacando por supuesto lo lindo que es el actor en persona). Imaginate estar rodeada de hombres así, con esa porte tan caballerosa. Perdón, yo no soy fan de los hombres malos (aunque millones de veces me enamoré de idiotas).
Imaginate con un gran vestido de seda de color azul marino, perlas reales en el cuello, en las muñecas. Y recapitulemos una escena de la película (si no la viste, bueno, perdón).
Entras al salón donde la princesa Betsy te espera con las otras princesas, amigas de ella para dar una gran sorpresa (pero a vos obvio, sólo te interesa verlo a él, al Conde). Entras, sin marido. La gente te ve y se inclina: sos una mujer muy respetada por la sociedad de Moscú, tanto por tu belleza como por tu inteligencia . La princesa Betsy se acerca a vos bailando y te dice que él ya no está, que se había ido y entonces, la cortina roja espléndida se abre al igual que el techo y una lluvia de colores se esparce sobre la noche. Te inclinas, y probablemente arrepentida, dolida porque no lo ibas a poder ver más.
Entonces, un hombre con pelo enrulado rubio y ojos turquesas, y un traje blanco de militar exquisito, para el coche y decide volver.
Escuchás una voz seductora y grave: ¿Querés un helado?
Te das vuelta, un poquito sorprendida.
- Los helados están siendo servidos.
Se miran unos segundos.
- Prefiero probar un cigarrillo.
El Conde saca de su cigarrera un pequeño cilindro lleno de hierba y lo enciende sobre tu boca. Aspiras y te atragantas. Sentís que una mano suave y firme desciende desde tu hombro hasta tu muñeca, tocando esas suaves perlas, estremeciéndote la piel.
- Coraje.- dice él, fumador experto.
- Probaré otro cigarrillo algún día.
- ¿Cuándo? ¿Dónde?
- Cuando creía que tus modales habían mejorado desde Moscú, no es así. Te comportaste mal. Muy mal.
- ¿Quién es la responsable de eso?- te sonríe secretamente, a centímetros de vos.
Bien. Una fantasía. Ahora volvamos a la realidad. Entras una fiesta, llegas tarde porque el policía de la entrada dice que sos menor de edad, pero igual te lo chamuyas un poco y logras pasar. Tenes el topsito hipster de cuero y un short de jean vintage, con terribles tacos en los pies. Tus amigas están en la barra, tomando con los demás chicos de tu grupo de pares. Buscas entre la multitud. No está, te decepcionas, pero no borras esas ganas de adrenalina que tenes adentro: Es viernes, en una fiesta, en el fondo sabías que iba a ir.
Cinco minutos después de que tus amigas te cuentan que el pibe que estaba poniendo la música era algo mucho más que lindo, por la puerta entra esa persona. Ese chico que te vuelve loca desde hace muchos años, o desde hace muchos viernes que lo ves y querés hablarle, enganchártelo.
Está ahí, fachero como siempre, haciendo click en su celular. Con una musculosa vans, un pantalón rosita claro, zapatillas y hasta te imaginabas el olor de su perfume.
Lo miras disimuladamente, con un vaso de vodka y jugo tang en la mano, tomado de a sorbos chicos. Te das vuelta, no vas a tener oportunidad.
- ¿Querés bailar?- era una voz desconocida pero que querías escuchar hace mucho tiempo. Sonreís.
- Primero quiero hablar, después bailamos, si se da. Y si no se.- paras y agregas. El chico era muy lindo. No le estabas errando, se apoyó contra la barra y te miró fijo.
- Y si no, seguimos hablando.- contestó él, también riendo.
¿Ven? ¿Ven que lo que cambia es la moral pero no las sensaciones en sí? Para mí lo mismo que siento ahora puede haber sido exactamente lo mismo que muchas otras damas, princesas, duquesas, baronesas, sintieron en cualquier otro tiempo. No cambia nada. Cambia la forma de hacer las cosas.
¿Cuál te gusta más, la fantasía o la realidad?
A mi, no sé. La fantasía.
T B
Quería aclarar que no es lo mismo decir: "Tu reputación son las primeras seis letras de esa palabra".
que decir: "De noche en las veredas, damas cambalacheras, dejaban comedidas algo de sus vidas para mí".
Ustedes decidirán cuál metáfora es más bella.
Obvio, mil veces, elijo la segunda.
Nadie le gana a Chano.
que decir: "De noche en las veredas, damas cambalacheras, dejaban comedidas algo de sus vidas para mí".
Ustedes decidirán cuál metáfora es más bella.
Obvio, mil veces, elijo la segunda.
Nadie le gana a Chano.
No nacimos para ser flacas, lindas, con piernas largas y delgadas, de piel bronceada, de ojos verdes, de pelo largo, lacio y brillante. De nariz chiquita y perfecta. De 90.60.90. No nacimos para complacer a nadie. No nacimos para seguir las "normas" de la sociedad. No nacimos para tener lindas manos, lindas uñas, dientes perfectos y blancos. No nacimos para tener labios gruesos y carnosos, para tener las orejas perfectas, el ombligo liso ni para tener un busto ni un culo grande. No nacimos para que nuestra risa fuera un sonido delicado. No nacimos para ser los mejores de la clase, ni para ser el peor, ni para ser el más tranquilo, el más extrovertido o el más reservado. No nacimos para ser la "mitad" de otra persona porque ya nacemos completos. No nacimos para buscar por la vida si no por encontrar personas sinceras, personas con corazón. No nacimos para guiarnos por lo que los demás dicen de nosotros, sin conocernos, o conociéndonos, no importa. No nacimos para escuchar, pero sí para entender. No nacimos para estar solos, pero si para reservarnos ciertas cosas para nosotros mismos. No nacimos para amar a alguien si primero no nos amamos a nosotros mismos. No nacimos para creer ni convertir en realidad lo que los demás creen sobre nosotros. No nacimos para esto y para mucho más. Simplemente, nacimos para ser personas reales. Para ser personas, pero de corazón.
No de físico.
No de físico.
Cierta gente tiene la suerte de tener a otra gente que a la ama a pesar de sus valores y sus defectos. Cierta gente ama a personas que no las aman a ellas. Cierta gente valora al otro pero sin embargo, no puede amarlo. Cierta gente se extraña en la distancia de kilómetros o en la cercanía de una mirada. Cierta gente no entiende nada de la vida si otra gente no la vive a su lado, sosteniéndole la mano. Hay otras personas que no saben qué sienten por alguien: si amor, odio, confusión, obsesión. Cierta gente quiere amar a alguien pero no sabe cómo, otras personas aman sin saber cómo decirlo.
Hay muchos tipos de gente. Y después, estoy yo.
¿Soy "gente"?
Dont' fear.
Creo que uno ve a su alrededor sin ni siquiera observar. Vemos, pero no con detalles. Muchas personas pisan las hojas de otoño y ni siquiera se percatan del hermoso sonido que éstas provocan cuando se quiebran. Es raro que alguien disfrute del olor del café, de las gotas de lluvia desparramadas por el parabrisas o por la ventana de nuestras habitaciones. No conozco a nadie que le gusten los shows de luces gratis que dan las tormentas, es raro, la mayoría de la gente se asusta o simplemente, ignora. Y no sé qué es peor:
Que le tengan miedo a la belleza o que vivan tan ciegos que no puedan apreciarla.
Que le tengan miedo a la belleza o que vivan tan ciegos que no puedan apreciarla.
Muchas veces me pasa que tengo ganas de escribir algo en el blog, algo largo, filosófico, pero veo la pantalla blanca y me nublo. Me ahogo.
Si bien soy escritora (casi, poeta más que todo, tengo un libro (y otro próximo) que se distribuyen por el país), siempre es más fácil para mí escribir en tercera persona. Como si fuera un fantasma, un espíritu fuera del cuerpo.
Y quizás eso soy al final, un ser transparente. Digo transparente porque invisible no soy y no quiero serlo, muchos me ven, me saludan, me quieren, me ayudan un montón (como mis amigos, y mi familia). Es como si tuviera atados hilos a los hombros y como una marioneta alguien extraño me manejara (creo que es Yago).
Por suerte, soy tan fuerte que no dejo que me diga que hacer y yo, como una muñeca de trapo, cumpla con la orden. No. Y tengo más ayuda, con las pastillas. Son mágicas, como las grageas de Harry Potter.
La cuestión es que mi mente siempre fue como un triángulo. ¿Entienden? Tenía una base (nazco, crezco, aprendo, vivo, soy feliz, termino la secundaria, voy a la universidad, viajo, me caso, formo una familia, etc), anhelos y sueños en la punta. ¿Qué pasó?
Este querido Yago me destruyó con una bomba denominada "cáncer" y adiós auto-control, adiós estructura de vida tradicional.
Igual, cada día estoy mejor. Cada día abro más los ojos.
PD: este fue un intento de entrada filosófica. Ya me van a salir mejor. No pierdan la fe.
Si bien soy escritora (casi, poeta más que todo, tengo un libro (y otro próximo) que se distribuyen por el país), siempre es más fácil para mí escribir en tercera persona. Como si fuera un fantasma, un espíritu fuera del cuerpo.
Y quizás eso soy al final, un ser transparente. Digo transparente porque invisible no soy y no quiero serlo, muchos me ven, me saludan, me quieren, me ayudan un montón (como mis amigos, y mi familia). Es como si tuviera atados hilos a los hombros y como una marioneta alguien extraño me manejara (creo que es Yago).
Por suerte, soy tan fuerte que no dejo que me diga que hacer y yo, como una muñeca de trapo, cumpla con la orden. No. Y tengo más ayuda, con las pastillas. Son mágicas, como las grageas de Harry Potter.
La cuestión es que mi mente siempre fue como un triángulo. ¿Entienden? Tenía una base (nazco, crezco, aprendo, vivo, soy feliz, termino la secundaria, voy a la universidad, viajo, me caso, formo una familia, etc), anhelos y sueños en la punta. ¿Qué pasó?
Este querido Yago me destruyó con una bomba denominada "cáncer" y adiós auto-control, adiós estructura de vida tradicional.
Igual, cada día estoy mejor. Cada día abro más los ojos.
PD: este fue un intento de entrada filosófica. Ya me van a salir mejor. No pierdan la fe.
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